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Las empresas de logística tienen un perfil de gasto operativo muy específico: combustible, peajes, viáticos de conductores y mantenimiento menor representan la mayor parte del gasto de campo. Son gastos recurrentes, predecibles en su naturaleza pero variables en monto, y que históricamente se gestionan con efectivo porque los conductores operan en ruta lejos de las oficinas.
Más allá del riesgo de pérdida y robo, el costo principal del efectivo es la falta de trazabilidad. Cuando el conductor reporta el gasto al regreso, la información tiene horas o días de antigüedad, los tickets pueden estar incompletos y la imputación por vehículo o ruta se hace de memoria. El resultado es un rubro significativo con muy poca visibilidad real.
El modelo que mejor funciona para logística es emitir tarjetas KURU específicas por vehículo o por conductor. Cada tarjeta tiene habilitadas las categorías correspondientes: combustible y peajes para el camión, más alimentación y alojamiento para conductores de larga distancia. Un límite de carga de combustible que no supere la capacidad del tanque impide cargas atípicas.
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Cada carga queda registrada con el monto, la estación, la fecha y el comprobante adjunto. La administración de flota puede ver el consumo de cada vehículo en tiempo real y compararlo con los parámetros esperados de rendimiento.
Las tarjetas KURU funcionan en peajes que aceptan Mastercard, eliminando la necesidad de efectivo específicamente para peajes. Cada pago queda registrado automáticamente con la tarjeta del vehículo correspondiente.
Con los gastos de cada vehículo registrados de forma separada, la administración puede analizar el costo real por unidad, detectar desviaciones que indican uso indebido o necesidad de mantenimiento, y tomar decisiones basadas en datos reales en lugar de estimaciones.