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El vale de almuerzo, viandas y otras cupones físicos llevan décadas siendo el estándar del beneficio de alimentación en Argentina. En ese tiempo prácticamente no cambió: sigue siendo un documento físico que se distribuye mensualmente, funciona solo en comercios adheridos al programa del proveedor y genera trabajo logístico para RRHH todos los meses.
Los vales se pierden, se deterioran y tienen fecha de vencimiento que no siempre coincide con el ritmo de uso del empleado. El catálogo de comercios adheridos es limitado y no siempre incluye el lugar donde el empleado habitualmente almuerza. La distribución mensual requiere logística presencial o por correo con seguimiento de entrega.
La tarjeta de almuerzo KURU es una tarjeta prepaga Mastercard configurada para gastronomía. Funciona en cualquier restaurante, rotisería, delivery o plataforma de comida adherida a Mastercard, sin restricción de catálogo. RRHH carga el saldo de todos los empleados en una sola operación masiva al inicio de cada mes. No hay distribución física, no hay seguimiento de entregas y no hay reposición de vales perdidos.
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Tres pasos. Primero, comunicar el cambio a los empleados con anticipación explicando las ventajas concretas: más comercios disponibles, tarjeta que no se pierde y disponibilidad inmediata. Segundo, emitir las tarjetas y hacer una carga inicial para que los empleados prueben el beneficio antes de que venza el último ciclo de vales físicos. Tercero, configurar la carga automática mensual en la plataforma.
Para RRHH, desaparece el proceso de distribución mensual y la gestión de casos especiales. Para el empleado, el beneficio más valorado es la libertad de elección: almorzar donde quiere, no donde indica un catálogo cerrado. Esa libertad hace que el beneficio sea percibido como más valioso aunque el monto sea el mismo.